La mayoría de las consultoras IT llegan con una plataforma ya elegida. Nosotros partimos del inventario técnico: qué corre on-premise, qué ya está en cloud, qué bases de datos tienen alta exigencia transaccional y qué accesos privilegiados quedaron abiertos de proyectos anteriores. Ese diagnóstico suele cambiar el orden de las prioridades y, muchas veces, el presupuesto.
Diagnóstico antes que propuesta
Antes de hablar de migración o de nuevas capas de seguridad, levantamos el mapa real de la infraestructura. Revisamos dependencias entre aplicaciones, latencia esperada, contratos vigentes con proveedores y capacidad del equipo interno. Sin ese punto de partida, cualquier plan de transformación digital B2B termina siendo un documento que nadie ejecuta.
Seguridad medida por impacto, no por moda
Trabajamos ciberseguridad privada priorizando activos según lo que realmente detendría la operación si se compromete. Accesos privilegiados, respaldos, segmentación de red y respuesta ante incidentes se ordenan por exposición concreta. No vendemos herramientas que la empresa no va a monitorear después.
Infraestructura cloud sin dependencia forzada
Diseñamos migraciones parciales cuando conviene y dejamos cargas críticas on-premise cuando el costo de egreso de datos o la latencia no cierran. La decisión se toma con números propios, no con el discurso comercial de un proveedor único. Eso incluye revisar redundancia, enlaces y acuerdos de nivel de servicio antes de firmar.
Equipo que sigue después del despliegue
Un proyecto de software corporativo no termina el día que sale a producción. Acompañamos la operación, ajustamos monitoreo y dejamos documentación que el área de sistemas puede sostener sin nosotros. Si en algún momento hay que delegar, la transferencia se hace con criterio y no con una carpeta de accesos sueltos.